Integrity360 y HackerOne descubren riesgos cibernéticos ocultos a través de los ojos de un hacker
Nueva asociación en ciberseguridad ofrece a las empresas protección continua gracias a una red global de más de dos millones de hackers éticos
Nueva asociación en ciberseguridad ofrece a las empresas protección continua gracias a una red global de más de dos millones de hackers éticos
Cuando se habla de ciberseguridad, el papel del Consejo de Administración nunca ha sido tan crítico. Ya no es posible que los consejeros consideren la seguridad informática como un asunto meramente técnico. Un Consejo preparado para afrontar una brecha puede ayudar a que una organización no solo sobreviva a un incidente, sino que salga fortalecida. Para lograrlo, los Consejos deben adoptar un enfoque proactivo, integrando la Ciberresiliencia en la gobernanza, la cultura y la toma de decisiones.
La expresión “breach ready” se utiliza cada vez más en juntas directivas, eventos del sector y presentaciones de proveedores. Sin embargo, muchas organizaciones aún luchan por comprender lo que realmente significa en la práctica. Con demasiada frecuencia se interpreta simplemente como tener un seguro cibernético o un plan básico de respuesta a incidentes. En realidad, estar “breach ready” va mucho más allá: significa desarrollar la capacidad de resistir, responder y recuperarse de un ciberataque con el mínimo impacto y coste posible.
El penetration testing es uno de los métodos más eficaces para comprender cuán resiliente es realmente una organización frente a los ciberataques. Al simular las tácticas de los adversarios, los testers pueden descubrir exposiciones desconocidas en infraestructuras, aplicaciones y entornos cloud antes de que sean explotadas.
En el mundo de la ciberseguridad, los atacantes están siempre innovando y poniendo a prueba los límites de sistemas, redes y aplicaciones para encontrar las brechas que nadie más ha detectado. Para las organizaciones, el reto es adelantarse a ellos. El pentesting tradicional es una herramienta potente y necesaria, pero no es la única disponible. Aquí entran en juego los cazarrecompensas modernos: hackers éticos altamente capacitados que examinan tus sistemas en busca de exposiciones antes de que actores maliciosos puedan explotarlas. Este es el mundo de los bug bounty.
Los firewalls no son glamurosos. Rara vez aparecen en los titulares y, cuando funcionan bien, apenas los notas. Sin embargo, en 2025, cuando tu empresa depende de aplicaciones en la nube, usuarios remotos y servicios siempre activos, el humilde firewall sigue teniendo un papel crucial. Piensa en tu red como en un edificio: hay puertas, pasillos, ascensores y un flujo constante de visitantes. Un firewall es la recepción y el equipo de seguridad: deja entrar a las personas correctas, mantiene fuera a las incorrectas y detecta comportamientos extraños antes de que se conviertan en un problema.
La identidad se ha convertido en la puerta de entrada a todo lo que tu organización necesita. Empleados, socios, contratistas y máquinas requieren acceso a aplicaciones en la nube, sistemas locales y datos. Los atacantes lo saben, y por eso el phishing, el robo de credenciales y el abuso de privilegios siguen siendo sus vías favoritas. Construir una base de seguridad robusta empieza, por tanto, con la seguridad de la identidad. En este blog, analizamos los desafíos que enfrentan las organizaciones, por qué la seguridad de la identidad es tan importante y cómo Integrity360 puede ayudarte a establecer controles sólidos y sostenibles.
Los ciberataques dominan los titulares, pero existe otra amenaza igual de peligrosa — y a menudo más fácil de explotar para los atacantes.
Mientras las empresas invierten grandes sumas en cortafuegos, protección de endpoints y defensas en la nube, muchas dejan la puerta física abierta de par en par.
Un intruso con experiencia no necesita hackear tus sistemas si puede simplemente entrar, eludir los controles de acceso y robar datos sensibles.
A medida que el trabajo remoto se ha convertido de forma estable en la norma en el periodo pospandemia, es cada vez más evidente que muchas organizaciones no consiguen mantener eficazmente la seguridad de los datos. En el centro de este problema se encuentra la falta de controles de acceso a los datos.
Los firewalls son un componente fundamental de la ciberseguridad y desempeñan un papel clave en la implementación de los controles de seguridad de red necesarios para prevenir y detectar amenazas.
Las superficies de ataque de las empresas se están expandiendo más rápido de lo que la mayoría de los equipos puede seguir. Los servicios expuestos a Internet se implementan en entornos híbridos en la nube, los sistemas heredados permanecen por motivos empresariales y las integraciones con terceros amplían aún más la exposición. Mientras tanto, las juntas directivas y los reguladores exigen pruebas más claras de que los riesgos se entienden y están controlados, en el marco de normativas como ISO 27001, PCI DSS, DORA y NIS2. A esto se suman equipos sobrecargados, acumulación de parches y fatiga de alertas, lo que facilita pasar por alto debilidades en el perímetro, justo donde los atacantes suelen empezar. Una evaluación de vulnerabilidades de la infraestructura externa aborda esta brecha de visibilidad, centrándose en los sistemas que los adversarios ven primero.
Los ataques cibernéticos suelen parecer impersonales, pero detrás de los titulares sobre pérdidas financieras y detalles técnicos, existen historias humanas muy reales. Son las historias de empleados, clientes y familias que sufren impactos emocionales y psicológicos inmediatos.
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